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6 mar. 2013

Capitulo 42 Tenía que decírtelo


En casa…
Habían pasado tres días desde el accidente de Liam. Aquella noche se había quedado Marta en el hospital, la cual no quería separarse de su lado.
Niall y Alejandra durmieron abrazados en la cama de éste, cuando su móvil empezó a sonar. Él se giró para mirar el móvil y alargó el brazo para alcanzarlo. Tenía sueño y tan paneas leía quien le llamaba, pero, tras estregarse los ojos vio que le llamaba Marta, tal vez tuviera noticias. Descolgó.
-Dime, Marta.-dijo bostezando. Hubo un corto silencio.
-¿Qué pasa Nialler?-le preguntó una voz que no era la de Marta. Niall se apartó las sabanas de encima y se levantó haciendo que Alex se despertara. Se pasó la mano por la cabeza y la miró.
-¡Es Liam!-exclamó. Alejandra esbozó una sonrisilla.- ¿Qué tal estás?-le preguntó a Liam, volviendo a la conversación telefónica.
-Algo desorientado, pero por lo demás todo bien.- contestó. Ese todo bien le había sonado demasiado bien. Tardó en contestar pues estaba pensativo.- Niall, ¿sigues ahí?
-Sí, sí, Alex y yo vamos a despertar al resto y nos vamos para el hospital.-le contestó, luego sonrió y añadió.- No te me fugues con Marta, ¿eh?- Al otro lado del teléfono se escuchó una risita.
-No, tranquilo, intentaré esperarte.
Después de colgar Niall miró a Alejandra y la abrazó levantándola.
-¡Está bien!-exclamó y seguidamente la besó.
Minutos antes, en el hospital…
Cuando lo vio sonrió. Él le devolvió la sonrisa.
-Hola patosilla.-le saludó. Ella lo abrazó con los ojos llenos de lágrimas.
-Eres idiota, Liam, ¿lo sabes?-dijo ella secándose las lágrimas, cuando se separaron del abrazo.- Me diste un susto de muerte, ya empezaba a pensar que te iba a perder.-él le acarició la mejilla y le secó las lágrimas.
-No seas boba. Nunca me vas a perder, no te desharás de mí tan fácilmente.-ella sonrió y volvió a abrazarlo. Cuando se separaron él alargó el brazo para coger una de las margaritas del jarrón y se la colocó a Marta en el pelo. Sonrió al ver el resultado.- Estás preciosa.-ella sonrió sonrojándose.- ¿Sabes qué? Cuando estuvimos en aquel campamento te regalé una margarita, ¿sabes por qué lo hice?-no sabía porque le había dicho aquello.
Cuando ella clavó su cálida mirada en sus ojos, él empezó a ponerse nervioso. El sorazón se le aceleraba y la máquina de los pitidos lo delataba.
Ambos miraron la máquina y luego Marta volvió a clavar sus ojos en los de él. Liam tragó saliva.
-“Mierda, ¿ahora qué hago? ¿Se lo digo?”-pensó.-“Sí, venga que yo puedo.”-La cogió de la mano y continuó lo que ya había empezado.- Te la regalé porque me enamoré de ti…-dijo, parpadeó varias veces y volvió a tragar saliva. El sonido de la máquina lo ponía todavía más nervioso. Se mordió el labio. Ella sonrió.- ¿Ves? Por eso, porque me encanta verte sonreír, me gusta cuando te sonrojas, cuando me miras de esa manera, me gusta que nos peguemos horas hablando aunque no hablemos de nada… son todas esas cosas de ti que no me hubiera gustado perderme por nada en el mundo.-le cogió la otra mano y le puso otra margarita entre ambas.- Por eso te busque, por eso te encontré y por eso te la regalo de nuevo…-paró un segundo y tomó aire.- … porque te quiero.
Dichas esas palabras suspiró aliviado, ya se lo había dicho. La miró algo avergonzado y vio que ella estaba sorprendida.
-¿No vas a decir nada?-le preguntó él.
-Creo que no va a hacer mucha falta…-le contestó ella con tono de sorpresa, él la interrumpió.
-Sí, sí que hace falta, Marta, y mucha. No sabes el tiempo que llevo callándome todo esto. No me dejes sin respuesta porque necesito saber si tú…
-¿Quieres besarme?-le preguntó ella.
-¿Qué?-le preguntó él. No porque no hubiera entendido la pregunta, sino porque quería asegurarse de que había escuchado bien.
-Que si quieres besarme, hazlo.-le contestó.
Liam la miró y se humedeció los labios. ¿Lo decía en serio? ¿Qué significaba aquello? ¿También estaba ella enamorada de él? Eran muchas las preguntas que le pasaban por la cabeza, pero ninguna de ellas ganaba a las ganas que tenía de besarla. Cada vez estaba más cerca. Su mirada hacía siempre el mismo recorrido: de su boca a sus ojos y de éstos a su boca de nuevo. Finalmente sus labios se encontraron y se fundieron en aquel beso que tanto tiempo llevaba esperando.
Por sus venas empezó a correr la adrenalina. Ya tan apenas escuchaba el pitido de la máquina, porque estaba en otro mundo. Lo único que escuchaba era su corazón latiéndole fuerte contra su pecho. Se dejó llevar por el momento hasta que sus labios se separaron. Ambos sonrieron. ¿Qué iba a decirle? ¿Significaba aquello un sí?
-Yo también tengo que decirte algo.-le dijo Marta sonriendo de oreja a oreja.
-¿Qué?-le preguntó Liam ilusionado. Marta le tendió su móvil. Su cara cambió.- ¿Qué pretendes?
-Llámales y diles que estás bien, ellos también están preocupados.-le dijo riendo. Él se puso serio, cogió el móvil y esperó a que ella le dijera algo más.-Y que yo también te quiero, bobo.-le besó de nuevo en los labios y él se quedó mirándola unos segundos con el móvil en la mano.- Venga, llámale.-dijo haciéndole volver a la realidad. Él marcó el número de Niall. Un pitido, dos y tres, lo cogió.

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