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5 mar. 2013

Capitulo 41 Margaritas


Segundos después en el agua…
Nadaba hacia la tabla, desesperada. No sabía que había pasado. Notó el corazón golpeándole fuerte en la garganta y rebotando en sus oídos. Cuando llegó junto a la tabla miró a su alrededor en busca de Liam.
-¡LIAM!-volvió a gritar sin obtener respuesta. Miraba de lado a lado, desesperada, gritando su nombre. ¿Dónde estaba? ¿Qué le había pasado? Fueron tantas las preguntas que se le pasaban por la mente. Notó una mano que le rozaba el brazo y sintió un escalofrío. Cuando se volvió, vio que era él. Lo miró unos segundos, desconcertada u asustada al mismo tiempo. Estaba inconsciente. Cogió la tabla con un brazo y con el otro lo cogió a él y nadó hasta la orilla como pudo.
Desde la orilla…
No podía soportar que nadie hiciera nada por ayudarla, así que, Niall corrió al agua para ayudar a Marta y entre él y Louis llevaron a Liam a la orilla. Alejandra corrió hacia su hermana y la ayudó a levantarse. Se sentía débil, cansada y las piernas le temblaban. Por su mente pasaron miles de imágenes. No sabía que le había pasado a Liam pero pensaba que ella era la culpable de todo.
-Tranquilízate, Marta.-le propuso su hermana, la cual había notado su agitada respiración. Luego, sin decir nada, corrió hacia dónde estaban Louis y Niall, cayendo varias veces, pues las piernas le fallaban.
Zayn abrazó a Ana, la cual se había quedado en shock, y Niall llamó a una ambulancia.
-¿Qué le ha pasado?-le preguntó Louis a Marta cuando ella llegó dónde estaba.
-No lo sé… no lo sé…-le contestó ella entre sollozos. Louis se giró hacia ella y la miró. Tenía los ojos hinchados.
-Hey, escúchame, Marta.-le dijo cogiéndole la cara para que le mirase.-Tú ni tienes la culpa de nada. Podría haberle pasado a cualquiera de nosotros, incluso a ti.-Ella seguía sollozando y apartó la mirada.- Hey, no, escúchame.-dijo haciendo que sus miradas coincidiesen de nuevo.- Repite conmigo. No-tengo-la-culpa-de-nada.-le dijo lentamente. Ella lo miró.-Va, repítelo.
-No tengo la culpa de nada.-hipó y Louis la abrazó. Luego la besó en la cabeza.- ¿Pero está bien?–le preguntó mirándole ya un poco más tranquila. Niall se acercó a ellos con el móvil en la mano.
-La ambulancia está de camino.-anunció. Miró a Marta y ella se lanzó a sus brazos.-Tranquila, estará bien.-le dijo respondiéndole el abrazo y tocándole el pelo suavemente. Luego la agarró de los hombros y ella lo miró.- Te lo prometo.
Cuando llegó la ambulancia…
Marta y Louis fueron de acompañantes en ella mientras que los demás fueron en la caravana que ahora conducía Ed, al cual Louis le había confiado las llaves.
Dentro de la ambulancia…
Marta no podía apartar la mirada de la cara de Liam. Lo miraba y se sentía culpable. Los minutos sin hablar con él se le hacían eternos. Estaba cabreada consigo misma por hacer aquella tontería y que aquella tontería hubiera acabado en eso. Una lágrima brotó por su mejilla, dos y tres.
Louis la miraba a ella preocupado. No quería verla así y lo peor es que él no conocía el modo para hacer que ella se sintiera mejor.
A escasos centímetros de allí…
La escuchaba, pero no lograba verla. Todo era extraño. Por su mente empezaron a pasar rápidamente las imágenes de lo sucedido. Primero ella, luego la playa, el surf, un golpe en la cabeza y por último un grito que se apagaba.
“Cuando abrió los ojos ya no estaba en el agua, ni en la arena, ni siquiera estaba en la playa. Se encontraba tumbado sobre la hierba de un prado verde, al lado del lago. Miró la hierba fresca y la tocó. En el aire había un aroma distinto, lo respiró. A su lado había una margarita, no le faltaba ni un solo pétalo, era perfecta. Sonrió y miró a su alrededor. Escuchó sus voces y la de ella. Miró hacia el lago y los vio allí chapoteando en el agua. Cogió la margarita y se levantó. Se dirigió a Marta, la cual chapoteaba con su hermana y le tapó los ojos con la mano. Ella sonrió.
-Liam.-dijo. Él apartó la mano para que pudiera ver y la abrazó por la espalda. Tenía la piel mojada y eso hizo que se le empapara la ropa. Ella se giró y sonrió mientras él le colocaba la margarita en el pelo mojado.
-Lo sabía, sabía que te quedaría bien.-le sonrió, ella se mordió el labio, tímida y se colocó un mechón tras la oreja.- Ven, quiero decirte algo.- la cogió de la mano sin decirle nada más y la guió hasta el prado de margaritas. Aquel prado dónde había estado hacía ocho años atrás.
-¿Por qué me has traído aquí?- le preguntó ella.
-¿No te gusta?
-¡Claro que me gusta!- ambos se sentaron en la hierba.
-Verás… no sé si lo recordarás, pero cuando fuimos al campamento estuvimos en este lugar.–dijo y paró para mirarla, luego siguió.- Por eso he pensado que lo que te voy a decir debería decírtelo aquí.- Tragó saliva.- Verás, en aquel campamento, antes de separarnos, en este lugar, te regalé una de estas.-dijo cogiendo una margarita y poniéndosela entre las manos, luego la miró y se humedeció los labios.- ¿Sabes por qué lo hice?-ella negó. Él sonrió.- Porque me hiciste pasar las mejores vacaciones de mi vida, porque eres la chica más maravillosa que he conocido, que me enamoré de ti en el campamento, cuando sólo éramos unos críos…-suspiró y continuó.-… y que sigo enamorado de ti.-Su corazón parecía querer escapar de su pecho. Marta lo miró.- Pues eso… eso es… lo que yo… quería decirte.-No le salían las palabras.- que te quiero.-añadió. A Marta le empezaron a brillar los ojos y se le dibujó una sonrisa en la cara. Luego se lanzó a sus brazos, lo miró y definitivamente él la besó.”
Al cabo de tres días…
Cuando se despertó lo primero que escuchó fueron los pitidos de alguna máquina. Por la ventana entraba demasiada luz, la cual no le permitía ver el resto de la habitación. Cuando sus ojos se acostumbraron a ella miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en la habitación de un hospital.
En una mesita de al lado de su camilla había un jarrón con margaritas. Sonrió, luego escuchó una respiración lenta y tranquila que no era la suya y que provenía de los pies de su camilla. Se levantó un poco y la vio allí, dormida, con la cabeza sobre sus brazos, los cuales apoyaba sobre la camilla. Sonrió al verla y le pellizcó la mejilla. Ella movió la cabeza y parpadeó varias veces. Cuando lo vio sonrió.                                 

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