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9 sept. 2013

Capitulo 50 Nuestro

Fueron unos segundos felices para Paula, que desde hacía días, había empezado a sentir algo especial por aquel chico que ahora la besaba.
Cuando separaron sus labios, Louis la miró y sonrió y acto seguido se dejó caer sobre ella. Paula se quejó.
-¡Pero que bruto que eres!-le gritó.- ¡casi dejo de respirar!
-¡Tranquila! Yo te doy aire.-a Paula no le dio tiempo ni a reírse, pues Louis ya había vuelto a besarla.- ¿Ya?-le preguntó cuándo dejó de besarla. Ella soltó una carcajada, luego tosió. Ambos se incorporaron. Louis la miró preocupado.
-Sí, ya está.-contestó ella cuando dejó de toser.
Mientras en un lugar de Barcelona…
-Que sepas que fuiste tú el que quiso invitarme a cenar.-dijo Elbe.
-Que sepas que no me arrepiento de haberlo hecho.-atacó Ed sonriente. Elbe lo miró extrañada. A pesar de lo borde que era con él, no se arrepentía de nada.
-Bueno, ya está. Dejad de discutir, ¿no?-dijo Zayn harto de escucharlos discutir desde que salieron del restaurante.
-¿Del resto sabemos algo?-preguntó Ana.
Elbe y Ed negaron, luego Elbe se volvió y dijo en voz baja…
-Todo es culpa de Niall… no sé si conseguirá a Alex.-Ed, que la había escuchado, se volvió y se plantó frente a ella.
-Primero...-Elbe apartó la vista de su mirada, pero él hizo que volviera a mirarle.-… no sé porque te disgusta tanto que te haya invitado a cenar, y segundo, estoy seguro de que Alex y Niall están aprovechando bien su estancia solos en la casa.
-Jo, qué envidia.-dijo ella al cabo de un silencio, aunque esa vez nadie la escuchó.
Ana y Zayn iban hablando tranquilamente cuando ella lo detuvo.
-Mira.-dijo señalando un lugar entre los árboles, cogió a Zayn y se ocultaron tras unos arbustos, Elbe y Ed los imitaron.
Entre la oscuridad de los árboles se podía distinguir perfectamente la silueta de dos personas cogidas de la mano.
-¿Quiénes son?-preguntó Ed.
-Juraría que son Paula…-dijo Ana.
-¡…Y Louis!-dijo Zayn sorprendido, y le entraron ganas de reírse.
-Ya decía yo que entre estos dos había algo.-añadió Ed.
-Ahora entiendo porque Louis me dijo que se iría sólo con Paula.-dijo Zayn cuya expresión de sorpresa todavía permanecía en su rostro.
-¿¿Qué??-preguntaron Elbe y Ana al unísono. Zayn rio más.
-Tranquilas, Louis es buen chico.-dijo poniendo una mano sobre el hombro de Ana. Luego se volvió hacia la pareja que paseaba de la mano entre los árboles y se alejaba.- Además… ¿no creéis que hacen una buena pareja?
Mientras en casa…
Niall miraba a Alejandra, que hacia un rato que se había dormido.
Había sido una noche genial. Había conseguido que le perdonara y sus esfuerzos habían tenido su recompensa. Tal vez fuera el chico con más suerte del mundo, o al menos así se sintió él.
Con cuidado para no despertarla apagó la luz de la mesilla, luego la abrazó y ella sonrió.
-Te quiero.-le susurró él sonriendo, antes de quedarse  dormido.
Mientras en la calle…
Marta y Liam volvían hacia casa mientras hablaban de la gira de ellos.
-Empezamos la siguiente semana en Londres…-le comentó.
-Eso significa que tendrás que marcharte pronto, ¿no?-le preguntó Marta con expresión triste.
-Me temo que mañana será el último día.-le respondió. La miró y ambos se detuvieron. Cogió su cara con ambas manos.- Pero lo aprovecharemos… y seguro que nos volvemos a ver pronto.
Aquellas palabras la llenaron de esperanzas. Se puso de puntillas y le besó.
-¿Y qué quieres que hagamos mañana?-le preguntó Marta sonriente, mientras continuaban su camino. Liam la miró y a ambos les salió una sonrisa picarona, luego rieron.
-Creo que se me ocurre algo.-dijo él.
A la mañana siguiente…
Toda la casa estaba en silencio, todos debían estar dormidos… y de pronto suena el escandaloso sonido de un despertador.
Harry abrió los ojos y miró el reloj. Se quedó sentado en la cama. ¿Había sido una pesadilla? Se levantó, pero se volvió a sentar. Se sentía más cansado que nunca. Y mientras tanto, en otra habitación, seguía sonando el despertador. Harry se tapó los oídos, aquel sonido le resultó más desagradable que nunca. Entonces dejó de oírse, escuchó un breve silencio interrumpido por el sonido de una puerta al abrirse y unos pasos en el pasillo, acompañados de alguna risita. Se levantó y abrió la puerta.
Mientras en el salón…
En el salón se podía distinguir una perfecta combinación entre el olor a café, tostadas recién hechas y a felicidad.
Cuando Harry apareció en el salón, Liam y Marta tomaban el desayuno en el sillón, ella sentada sobre sus piernas. Reían de algo que Harry no pudo descifrar.
-Buenos días, Harry.-saludó ella cuando lo vio. Harry les devolvió el saludo, fue a por una taza de café y se sentó en el sofá con no muy buena cara.
-¿Qué ocurre?-le preguntó Liam al ver su cara, sabía que a su amigo le pasaba algo.
-Nada…-apretó los labios, los recuerdos de la noche anterior volvieron a su cabeza.-prefiero no hablar de ello.-añadió con la voz temblorosa.
Marta se levantó y se sentó junto a él, le rodeó los hombros con su brazo y Harry apoyó su cabeza en el hombro de la chica, quien empezó a acariciarle el pelo. Liam y Marta intercambiaron miradas de incomprensión y él se levantó para ponerse al otro lado de Harry. Le puso una mano sobre la rodilla y éste le miró con los ojos vidriosos.
-Quiero que sepas, que sea lo que sea lo que te pase, aquí tienes un hermano.
Eso hizo que en su rostro apareciera una sonrisa, una sonrisa fugaz que desapareció cuando empezó a hablar.
-Verónica murió.-dijo serio.
-¿¿Qué??-preguntó Liam. Marta abrió los ojos como platos y se llevó ambas manos a la cara. No podía ser. No creía lo que acababa de escuchar. Se levantó.
Liam miró a Harry, que miraba hacia enfrente, sin mirar a ningún lado, con los labios apretados, como si así pudiera evitar que las lágrimas cayeran por sus mejillas, esperando no haber escuchado bien sus palabras. Luego miró a Marta, que estaba quieta, de pie, dándoles la espalda. Se levantó y se dirigió hacia ella justo cuando se volvió.
-¡NO PUEDE SER! ¡DIME QUE NO ES CIERTO! ¡DIME QUE VERO NO ESTÁ MUERTA!- gritó dirigiéndose a Harry, llorando. Él no le respondió y ella se dejó caer al suelo, sollozando.
En una de las habitaciones…
Niall se despertó al escuchar los gritos.
-¿Qué ocurre?-le preguntó Alex, que al parecer también se había despertado.
-No lo sé…-Niall se levantó y se puso algo de ropa.- Voy a ver qué ocurre.-y dicho eso salió de la habitación.
Alejandra se quedó sentada en la cama, todavía envuelta con la sabana. Miró el reloj que marcaba que todavía era muy temprano, se levantó, se puso su ropa interior y un albornoz y después salió de la habitación.
Se dirigió descalza, a pasos lentos hacia el salón, dónde vio que estaban todos. No entendía que pasaba, pero todos tenían mala cara.
-¿Qué ocurre?-preguntó Alex, Niall se volvió al escucharla y se dirigió a ella. Ambos se dirigían de nuevo a la habitación, pero antes de marchar del salón vio a su hermana llorando en brazos de Liam y eso la preocupó.- ¿Qué pasa? ¿Por qué nadie me dice nada?-le preguntó a Niall cuando ambos estuvieron en el cuarto.
-Es difícil de decir…-se mordió los labios.- Verás, al parecer ayer, Harry no pudo verse con Verónica…-Alejandra lo miró extrañada.-Hubo un incendio en su casa.-El miedo se reflejó en sus ojos.
-¿Pero está bien?-preguntó ella asustada. El chico negó con la cabeza.
-Murió. Saltó por la ventana.-aquellas palabras le costaron. Alex se llevó la mano sobre la boca y de sus ojos empezaron a brotar las lágrimas. Niall no podía verla así, no podía. Se acercó a ella, la abrazó con fuerza y le besó la cabellera.- No sé qué decir en estos casos, la verdad…-hubo un breve silencio.- Lo siento mucho. Sé que Marta y tú la conocíais bien y…-Entonces ella lo soltó y corrió hacia la puerta.
Tenía ganas de hacerlo, fue un impulso, salió corriendo de la habitación y se dirigió de nuevo al salón, dónde vio a Harry en el sofá. Se dirigió a él y lo abrazó con fuerza. Segundos después los dos empezaron a llorar.
-Lo siento mucho, Harry, lo siento de verdad. Sabía que era muy importante para ti, sabía que la querías.-dijo todo aquello rápido y entre sollozos. Harry la abrazó con fuerza.

-Si hubieras visto… la cara de su hermano.-dijo él una vez se separaron.- Es muy pequeño, joder… y vio morir a su hermana.-contó entrecortado por el hipo. Todos los miraron. No podía ser que el último día, que fueran a pasar todos juntos, fuera a ser tan negro.- Os quiero, chicos.

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