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22 ene. 2013

Capitulo 23 Llamadas perdidas


Pasadas unas horas, esa noche…
No le había cogido el teléfono en toda la tarde. Cada una de sus llamadas sin respuesta eran un golpe menos de esperanza de poder hablar con ella. Había empezado a pensar que tal vez le hubiera pasado algo o tal vez ella ya se hubiera olvidado de él. La idea de pensarlo como posibilidad lo deprimió y le dio un escalofrío. La preocupación le inquietaba.
Estar en aquel lugar le hacía pensar más en ella. Se sentó sobre la madera de la pasarela, dejando colgados los pies sobre el agua, con las manos temblorosas. Miró su reflejo y sintió miedo. Miedo a pensar que sus temores se hicieran realidad, miedo a pasar a ser, para ella, tan sólo un recuerdo más. Pensar en eso hizo que se le hiciera un nudo en el estómago y le invadió una sensación de vértigo.
Miraba hacia algún lugar mucho más lejano a lo que su vista llegaba. Los labios le temblaban al no sentir el calor de sus besos, sus ojos azules se tornaron tristes al no tener al lado la chispa de sus ojos marrones. Su sonrisa se desvaneció. Se encogió y se abrazó el torso. Hacía frío.
Miró la brillante luna llena, como si en ella fuera a hallar respuestas a sus preguntas. Tenía que superarlo y aprender a vivir sin ella…
-“Vivir sin ella…”
A esas horas en Barcelona…
Llegó a casa sola. No tenía ganas de salir. Por mucho que las demás insistieron para que se quedase, ella decidió volver. Estaba deprimida. Sólo quería tumbarse en su cama, relajarse escuchar música y pensar.
Abrió la puerta de casa y dio la luz del recibidor. Cerró la puerta y se dirigió al perchero, mientras lo colgaba se fijó en las fotografías que su hermana había colgado en la pared. Hacía unos días Marta las había sacado y les había conseguido un buen marco para colgarlas. Alejandra se dirigió a la primera foto y se paró delante de ésta.
Era más grande que las demás. En ella aparecían todos sus compañeros de 2º de BAT sonrientes en el día de la graduación. Ya había pasado un año desde aquella fotografía. Aquella era la más grande de todas, estaba en un tamaño poco más grande que un DIN-A3.
Se dirigió al pasillo para seguir viendo los cuadros.
La segunda era la fotografía del campamento del 2001 con Louis y Liam. Aquella foto era la que había hecho realidad su sueño. Sonrió y recordó el día que vieron la foto y no les reconocieron y eso hizo que soltara una risita, ahora que lo sabía se daba cuenta de lo mucho que se parecían.
Caminó lentamente hasta que se paró a contemplar la otra foto. En ella aprecian Marta, Vero y ella en la cola del concierto el 22 de Mayo.
Justo al lado había una fotografía en la que salían Marta y Liam. Louis los fotografió el día de su cumpleaños. Ellos parecían no haberse dado cuenta de aquella foto. Alejandra la observó la foto con detalle. Se fijó en la manera de cómo Liam miraba a su hermana, sonriendo, y cómo ella lo miraba a él con las mejillas sonrojadas. De no ser porque sabía que entre ellos sólo había una bonita amistad, habría jurado que entre aquellas miradas cómplices se escondía algo más.
Siguió avanzando por el pasillo y llegó a una fotografía de tamaño DIN-A4. Era una fotografía grupal en la que apercían Zayn, Harry, Marta y Liam de pie y Louis, ella y Niall de cuclillas un poco más adelante. Louis sujetaba su peluche de la zanahoria. Todos reían.
Aquella foto, que también era del día del cumpleaños de Louis, estaba hecha por Verónica en el salón de juegos.
Al recordar aquel momento a Alejandra se le hizo un nudo en la garganta que hizo que se le empañaran los ojos, los cuáles empezaron a dejar brotar sus lágrimas cuando vieron la última foto.
En ella aparecían Niall y ella. Él la cogía por la cintura mientras la besaba en la mejilla tiernamente. Ella sonreía tímida con la mirada baja con los brazos rodeando el cuello de Niall.
Se quedó mirando la fotografía unos segundos más, luego se secó las lágrimas y entró en su habitación. Encendió la luz y cuándo vio el móvil…
-¡Aquí estás!-exclamó al encontrarlo. Le quitó el cargador y lo desbloqueó. Tenía un montón de whats y varias llamadas perdidas. Abrió el registro de llamadas para ver quien la había llamado y leyó su nombre.

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